Alberto Cardozo

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Beto se define como un militante peronista “de toda la vida”. Trabajó como empleado del Consejo Deliberante, fue congresal del Partido Justicialista, secretario privado de un diputado provincial, funcionario municipal, secretario del bloque Unidos y Organizados en la Legislatura provincial y dos veces candidato a diputado provincial.

En 2007 creo la organización barrial Tekuré, que después integraría a la Red de Organizaciones Sociales que lideraba la Tupac Amaru. Ese mismo año, en medio de una interna político-futbolística, lo atacaron a balazos. Salió ileso, pero resultó herida una nena de 11 años. La investigación demostró que Beto no estaba armado. Cinco años después, la Justicia ordenó la detención de los dos atacantes, Fabián “Chato” Ávila y Jorge el “Loco” Páez. En 2016, tras la detención de Milagro, la causa dio un giro de 180 grados: Páez, que estuvo ocho años prófugo, declaró que había sido contratado por ella para matar a Beto. Milagro y Beto fueron imputados por tentativa de homicidio: ella por haber instigado el ataque y él porque supuestamente se habría defendido a tiros.

“Beto está preso por no querer ampliar la declaración diciendo que Milagro lo mandó a matar”, cuenta su esposa, Analía Tolaba.

 

Con presos políticos no hay democracia.

Hoy es él. Mañana podés ser vos.

Firmá la petición.

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